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MTA | Inteligencia de ubicación y administración de activos

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La forma en que la MTA de Nueva York administra 1 billón de dólares de activos

MTA | Inteligencia de ubicación y administración de activos

Con todo nuestro respeto por Texas, la mayoría de cosas son más grandes en la ciudad de Nueva York. La Gran Manzana alberga el rascacielos más alto del hemisferio occidental. Ostenta el mercado deportivo más valioso del mundo. Además, administra el mayor sistema de transporte de Estados Unidos. Con casi 9 millones de pasajeros de autobuses y trenes cada día entresemana, el sistema de Nueva York es más del décuple del segundo más grande de Estados Unidos, el de Chicago.

El sistema de transporte, que se extiende por los cinco distritos de Nueva York y los barrios residenciales circundantes, abarca cientos de millas de recorrido, más de 12.000 autobuses y vagones de tren y un asombroso billón de dólares en activos tangibles. En dichos activos tienen cabida las señales incorporadas en las vías hasta las propias vías, además de puentes y túneles que componen las arterias del sistema.

Administrar activos a escala

MTA | Inteligencia de ubicación y administración de activos

Parece que a Sean Fitzpatrick no le afecta administrar activos por valor de 1 billón de dólares. Cuando el director de administración de activos empresariales de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA, por sus siglas en inglés) de Nueva York se sienta con WhereNext para debatir sobre los desafíos a los que se enfrenta el metro de Nueva York, comienza con un concepto sencillo. "La gran responsabilidad de la MTA es que tiene que funcionar de forma ininterrumpida", expone Fitzpatrick (si los pasajeros pudiesen meter baza, añadirían: "funcionar perfectamente").

Tan solo unos pocos sistemas de metro del mundo funcionan día y noche todos los días de la semana. La mayoría de los que cierran por la noche dedican ese tiempo a trabajo de mantenimiento. La MTA no se puede permitir ese lujo.

Puede que lo que mantenga la calma de Fitzpatrick ante tal responsabilidad sean las agallas neoyorquinas. No perjudica que la MTA tenga una visión de mejor administración de su enorme cartera de activos. O puede que sea el comienzo para dominar las herramientas (incluidas tecnologías de inteligencia de ubicación ) para hacerlo posible.

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Miles de millones de viajeros a los que servir

La cantidad de pasajeros ha disminuido ligeramente en los últimos dos años, pero la historia a largo plazo del metro de Nueva York es de crecimiento. Las cifras aumentaron de 966 millones en 1975 a más de 1.700 millones en 2017. Mientras tanto, el propio metro apenas ha cambiado. En las últimas ocho décadas, Nueva York no ha sumado una sola línea de tren principal. No es difícil imaginar las consecuencias. En 2016, el número de retrasos en el metro por aglomeraciones fue cuatro veces superior al de 2012.

En reconocimiento de estas situaciones, la MTA ha trabajado durante años para una mejor administración de activos. En uno de los sistemas de metro más grandes del mundo, no es tarea fácil comprender dónde se encuentra cada activo, por no decir mantener cada uno de ellos en estado de funcionamiento para garantizar que millones de exigentes neoyorquinos atraviesen la ciudad cada día.

Una serie reciente de tropiezos notorios, como el descarrilamiento de un tren, retrasos y cortes de electricidad repetidos, dieron lugar a que el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, el líder putativo de la MTA, declarase el estado de emergencia en el metro. Al emitir el aviso, Cuomo aportó dos directivas a la MTA: abordar de inmediato los problemas más flagrantes del metro y crear un plan a largo plazo para fomentar la funcionalidad del sistema.

Gasto de miles de millones, pero con truco

La mayoría de ejecutivos renunciarían a su plaza de aparcamiento por una cartera de la magnitud de la de la MTA. Pero muy pocos aceptarían los desafíos que acompañan a la asignación de 30.000 millones de dólares, afirma Fitzpatrick.

"Puede que nuestro presupuesto parezca enorme, pero si se trata de 1 billón de activos, lo que se puede lograr es limitado en un sistema tan grande y complejo como el nuestro. Debemos garantizar que gastamos el dinero de la forma correcta".

Cuando los activos se averían, el enfoque tradicional de la MTA era componer un equipo de trabajadores especializados, entre ellos:

  • Equipo de seguridad para supervisar el trabajo y comunicarse con un centro de control del metro
  • Ingenieros eléctricos de señales
  • Ingenieros mecánicos de vías
  • Ingenieros eléctricos de vías

Los trabajadores suponían muchos costes y, a menudo, era difícil coordinarlos. La rutina de avería-arreglo corría un tupido velo sobre los males del sistema y era una sangría para el presupuesto de la MTA.

"Si arreglas algo que se ha roto, es tres o cuatro veces más caro que tomar medidas preventivas o de forma predecible", señala Fitzpatrick. "Por eso, nuestro viaje es desde las medidas reactivas hacia las preventivas o predictivas, en última instancia".

Como parte del cambio (y como respuesta al mandato del gobernador), la MTA se comprometió a reunir equipos de trabajo de manera más eficiente, desplegarlos en lugares de trabajo con precisión y ayudarles a lograr más resultados estando juntos. Para ello, los responsables y el personal necesitaban inteligencia de ubicación.

Hacer frente a infractores reincidentes

El núcleo del estado de emergencia de Cuomo es el sistema de señales y cambios de agujas que guían con seguridad a los trenes por túneles y entre estaciones. Probablemente, todo aquel que haya ido en metro más de una vez lo ha notado: el tren se detiene en un túnel oscuro y el maquinista anuncia: "Estamos esperando a una señal para seguir, esperamos continuar en breve".

Algunos retrasos pueden deberse al tráfico habitual, no obstante, en Nueva York se debían a menudo a un defecto en el sistema de señalización obsoleto. De hecho, algunos de los túneles, vías, equipamiento y estaciones del metro tienen de 70 a 100 años de antigüedad y algunas líneas eléctricas están cubiertas de tela.

"Algo que hicimos casi inmediatamente fue empezar a usar tecnología de SIG para representar dónde se producen los defectos, tanto en las señales como en las vías", indica Fitzpatrick.

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Justificar el presupuesto

La tecnología de inteligencia de ubicación ayuda a la MTA a dar el salto a la presupuestación basada en datos. La organización utiliza la tecnología para representar cartográficamente sus activos y necesidades de mantenimiento, ofreciendo a los directivos datos que respalden su intuición.

Sean Fitzpatrick, responsable de la administración de activos de la MTA, afirma que, ahora "nuestras solicitudes de financiación están mejor fundamentadas. Cuando la alta dirección se desplaza a Albany para presentar una propuesta de financiación, todo se basa en pruebas. No es mera cuestión de instinto".

Un SIG, o sistema de información geográfica, ofrece inteligencia de ubicación a toda una variedad de sectores y crea mapas inteligentes que analizan datos asociados a una ubicación: una señal de metro que no funciona bien, el crecimiento de ventas de una tienda minorista o el estado de los aviones en tránsito. Las empresas que quieren progresar utilizan la tecnología para la administración de activos en entornos de oficina y detectan las salas de conferencias con mayor uso y las veces que las cuestiones de mantenimiento interfieren con operaciones empresariales.

Para Fitzpatrick y la MTA, la inteligencia de ubicación obtenida gracias a SIG desveló oportunidades de eficiencia que se estaban perdiendo.

"Pudimos ver rápidamente que había determinadas señales y secciones de vías donde se producían problemas recurrentes en breves periodos de tiempo, días o semanas en los que había averías repetidas".

La inteligencia de ubicación genera acciones

Una vez que la MTA detectó los defectos en su sistema de señalización, los responsables impulsaron una mejor coordinación del trabajo de reparación, como el lugar y la manera de realizarlo. Crearon una aplicación móvil basada en SIG para inspecciones de las uniones de vías y los cambios de agujas, trabajos que requieren equipos de personas especializadas.

Ahora, cuando un responsable solicita una reparación de señalización, todos los miembros del equipo reciben una orden de trabajo en su dispositivo móvil. Gracias a una integración con el sistema logístico de la MTA, queda claro cuándo llegarán los materiales necesarios al lugar de trabajo. Según Fitzpatrick, es algo que reduce la incertidumbre, que se había vuelto habitual.

"Realmente podemos decir: 'El material llegará el jueves, así que el equipo se reunirá el jueves por la tarde', en lugar de: 'Bueno, pues puede que el material llegue el jueves. Prográmalo para el sábado, porque para entonces sí lo tendremos'".

Gracias a la aplicación móvil, la MTA también ha comenzado a cambiar de una administración de activos reactiva a proactiva. Por ejemplo, el responsable de un equipo puede utilizar funcionalidades de SIG para buscar otras señales y cambios de agujas cerca de una reparación programada. Si hay algún cambio de agujas similar cerca, el equipo puede realizar mantenimiento preventivo mientras están por la zona, de acuerdo con Fitzpatrick. "También supone una ventaja logística".

El núcleo de todo es la inteligencia de ubicación que muestra a los responsables el momento y el lugar donde se deben realizar trabajos.

Esa comprensión espaciotemporal, en jerga de SIG, ayuda a modernizar la administración de activos de la MTA en un momento crítico.

La aplicación ya ha ayudado a reducir a la mitad el tiempo necesario para inspecciones de las uniones de vías y los cambios de agujas. Es algo que ha supuesto "un ahorro inmenso" en costes y ha mejorado el tiempo de actividad del metro, según Fitzpatrick.

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Una transformación digital constante

Además de ayudar a la MTA a lograr mejoras a corto plazo, la tecnología de inteligencia de ubicación fomenta planes a largo plazo. De hecho, la agencia ya ha llevado la transformación digital al cielo, puesto que utiliza drones para inspeccionar vías de superficie, un aumento de eficiencia frente a "caminar por las vías".

Vagones de geometría de vías subterráneos van por lo túneles como vehículos autónomos de demostración de IdC, dotados de sensores que recopilan datos sobre la curvatura, temperatura, humedad y otras condiciones físicas de las vías. Los datos del sensor se introducen en el SIG, que registra la ubicación de dichas mediciones y ayuda a los responsables a identificar anomalías. Sin embargo, con menos de 10 vagones especializados y más de 950 kilómetros de vías por cubrir, las inspecciones llevan más tiempo de lo que querrían los ejecutivos.

Por eso, la MTA trabaja con fabricantes de material rodante, como se conocen los vagones de metro en el sector, para dotar a los vagones de pasajeros con los mismos sensores para realizar inspecciones más frecuentes.

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No tomar prestado, sino contratar

En la tormenta de ideas de los ejecutivos de la MTA de Nueva York para mejorar la administración de activos del metro de la ciudad, llegaron a una idea inicial que ha logrado dividendos impresionantes.

Identificaron a algunas personas clave (por ejemplo, un supervisor de vías versado que conoce bien las inspecciones de las uniones de vías y los cambios de agujas para que se uniesen al grupo de administración de activos a tiempo completo.

"Se necesita muchísima cooperación por parte de la organización para lograrlo", afirma Sean Fitzpatrick, de la MTA, "pero es fundamental. Entienden perfectamente al personal porque ellos formaron parte de él. De esta forma, conseguimos mucha credibilidad y logramos un gran avance en términos de conocimiento empresarial".

"Al nutrir el SIG con eso, podemos observar dichos [activos] espacialmente no solo para determinar el estado de la vía, sino también para preguntarnos si hay curvas donde se producen más problemas que en otras" afirma Fitzpatrick. Los inspectores de seguridad analizarán, por ejemplo, si determinados niveles de desgaste aumentan la posibilidad de descarrilamiento en alguna sección de la vía y si un ligero cambio en la curvatura reduciría el riesgo. "Utilizamos SIG para analizar todo eso", indica Fitzpatrick.

La MTA desea utilizar la misma tecnología para crear un gemelo digital de los activos: un mapa 3D virtual que muestre las ubicaciones y el estado de la infraestructura. Si dicho gemelo digital se proyectase en pantallas de dispositivos móviles o gafas de realidad aumentada, los trabajadores de la MTA podrían, por ejemplo, "ver" a través del pavimento para lograr una vista de pájaro de los túneles, vías, señales e infraestructura de la red de servicios que influyen en el trabajo de mantenimiento que deben realizar.

Pensar así ha hecho que la MTA de Nueva York esté a la vanguardia de organizaciones innovadoras. Por ejemplo, una empresa de servicios de agua de Nueva Jersey fue la primera del mundo en proyectar un gemelo digital de una infraestructura en gafas de realidad aumentada, lo que ofrecía inteligencia de ubicación en tiempo real a sus trabajadores. Mientras tanto, el mayor puerto de Europa está desarrollando su propia visión de gemelo digital para prepararse ante la llegada de barcos autónomos.

Ya sea una ciudad inteligente, un puerto pionero o uno de los sistemas de metro más grandes del mundo, las organizaciones líderes utilizan el poder de la tecnología de inteligencia de ubicación para impulsar la eficiencia, administrar el riesgo, captar oportunidades de negocio y tomar decisiones más inteligentes.

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